Publicaciones más científicas
Enviado por Luis Pugnaloni el Lun, 05/12/2008 - 17:22.
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La descripción del sistema actual de publicaciones (si se lo puede llamar de esa manera) es clara y correcta. Por otro lado, la propuesta es muy original y ambiciosa, pues implicaría un cambio de roles de todos los actores que participan (autor, editor, etc.).
Desde mi experiencia particular, creo que el rol que más se vería modificado sería el de evaluador. El autor está acostumbrado a realizar revisiones y modificaciones, sin embargo el referi muchas veces escudado en el anonimato cae en juicios rápidos, prejuicios y desaciertos.
Insisto, de todas maneras, que la idea del nuevo sistema propuesto me parece muy buena.
Mario
Me parece muy buena la propuesta. Creo que tiene una sola falencia importante, que es el hecho de que, con el sistema propuesto, aparecerían enseguida rondas de amiguismo autor-editor-evaluadores, y se terminaría publicando cualquier cosa. Sin embargo, hay una solución muy fácil para ese problema: que el editor sea elegido por sorteo (entre una lista de los que publican en temas similares), y quizás que haya dos referees, uno elegido por el editor y otro por sorteo. Me parece que el sistema científico con la propuesta de Luis Pugnaloni y estas modificaciones, mejoraría muchísimo. Por un lado, se evitaría toda la superficialidad, discriminación y sobervia de muchos los referees y o editores. Pero, lo que es más importante, nos sacaríamos de encima toda la propaganda y el marketing relacionado con las grandes empresas de publicación. Para mí, el hecho de que haya que pagar para publicar un artículo, es un absurdo total y muestra que los científicos están de alguna manera esclavizados por el sistema de publicación y evaluación de su trabajo.
La crítica sobre el amiguismo es una de las primeras que recibe esta propuesta dondequira que se la presenta. Nunca pensé en una solución tan simple y potente como la sugerida por sebabouzat. El sorteo de editores y revisores puede ser muy eficaz. Mi respuesta estandar era: el amiguismo ya existe dentro del sistema imperante de revistas científicas. Por otro lado, poco respeto tendrán los artículos de autores que publican siempre con el mismo editor y los mismos revisores (cuyos nombres son públicos). Un autor deberá cuidarse de caer en tal práctica si quiere que su empleador valore su trabajo positivamente.
Entiendo que la edición de las publicaciones se haría en una especie de wikiscience, y ahí se me abren un montón de preguntas al imaginarme a los científicos en el momento de la opción. La propuesta que hacés, en un momento la llamás complementaria y en otro alternativa. ¿Nuestros científicos y nosostros mismos, aquellas personas que realizan su función correctamente como decís al final, concluido un paper, ante la encrucijada de mandar el manuscrito a algún journal de alto impacto o al colega editor a elección, que hará? Creo que las desventajas que vos enumerás son livianas al lado de esta primera decisión. La idea me parece fantástica, pero para llevarla a la práctica tenemos que dar respuesta a esa disyuntiva. En pos de buscar una respuesta a ese primer problema no sé si será posible la doble publicación, si eso se puede hacer, cuando uno conserva los derechos sobre su manuscrito. Eso tranformaría la propuesta en complementaria. Por ahí vos sabés más al respecto. Para poder avanzar hacia el sistema alternativo tenemos que interesar a nuestros evaluadores, ya que de cómo vean ellos (y eso es bien difícil porque ese es el establishment científico) dependerá el vuelco hacia la edición abierta. En este último punto hay un detalle que es que el autor en el sistema alternativo (si bien puede pasar por varias rondas de corrección-revisión) tiene la última llave de decisión para publicar y con eso de inflar su propio cv.Por último, quiero decirte que estas observaciones no tienen el espíritu del no se puede. Así que contá conmigo para lo que sea. Las patriadas no necesitan de superhombres, alcanza con buenos tipos, como ustedes, y la voluntad de hacerlo. Un abrazo. Carlos Franca. El conocimiento científico es un bien social La ciencia tiene que servir para que la gente viva mejor y más feliz
Los comentarios de Carlos son muy oportunos. Más allá del idealismo de intentar una forma de publicar diferente y en principio mejorada, hay que meditar sobre la resistencia al cambio basada en la supervivencia. Los cambios impulsados por iniciativas de pocos suelen requerir tiempo, los que son forzados por la necesidad y las circustancias acontecen muy pronto. Tengo la sensasión, que hay circustancias que nos empujan hoy a cambiar, aunque reconozco que una propuesta de este estilo necesita tiempo para madurar.
Circunsatancias: Se publican tantos artículos que los mismos lectores, autores, revisores y editores se ven abrumados. La mayoría coincide en que el volumen está por encima de lo razonable. Impera un cambio en el que el número de publicaciones se reduzca. Más aún, en que el número de revisiones (referatos) se reduzca sensiblemente. Si los autores no necesitaran enviaran sus trabajos a más de una revista el trabajo de revisión se reduciría mucho. Muchas discusiones en el proceso de revisión rondan sobre cuestiones en que los autores y revisores tienen posiciones inamovibles y sería más eficiente publicar la discrepancia que gastar energías en tratar de convencerse mutuamente. Los científicos gastan mucho tiempo en hacer revisiones (un trabajo fundamental para la ciencia) por las cuales reciben escaso sino nulo reconocimiento. El sistema propuesto les permitiría presentar en sus CVs los reportes como verdaderos trabajos de consultoría académica. Ya hay revistas que intentan reconocer (en forma deficiente creo) el trabajo de los revisores: certificados de revisor excelente, acceso gratuito a servicios de bases de datos, etc.
Cambio lento: Los cambios de este tipo no se dan de la noche a la mañana. Mi propuesta de implementar un sistema "complementario" y "alternativo" implica en principio que un científico tiene una alternativa a la hora de publicar y que el sistema como un todo se ve complementado al contar con los dos tipos de publicaciones. Reconozco que no fui muy claro en este aspecto. Dudo que las revistas ya establecidas acepten que sus autores republiquen con referato abierto en la red. En tal caso la publicación abierta será mucho más valiosa para los lectores que la publicación usual y nadie compraría las revistas. No es razonable esperar que alguien deje de publicar en revistas convencionales y publique todo en el nuevo formato. De cuando en cuando, un científico medianamente establecido (no un estudiante que es despiadadamente presionado a demostrar que es digno de continuar en el sistema científico) podrá publicar algún artículo bajo el nuevo modelo propuesto. Seguramente sus evaluadores institucionales (quienes deciden si es mantenido o promovido o financiado) verán uno de estos artículos junto a varios otros artículos convencionales publicados por el mismo autor y, dado que el mismo tiene referato abierto, dificilmente se atrevan a considerarlo insignificante y carente de valor. Adivino que el autor sentirá más placer en el proceso de publicar tal artículo que en el proceso de publicar los otros y seguramente reincidirá. Eventualmente los evaluadores institucionales se acostumbraran a ver estos artículos y a darles el valor que merecen. Más aún, hay un punto de inflexión en todo cambio de este tipo que sucede en el momento que aquellos que adoptaron parcialmente el nuevo sistema pasan a ser evaluadores institucionales a fuerza de transcurrir el tiempo y aumentar el número de adeptos parciales. ¿Un evaluador orgulloso de su trabajo publicado en el nuevo sistema sería capaz de livianamente desacreditar todo trabajo publicado en el mismo formato?
Un ejemplo de que es posible: En física, existe el arXive , un repositorio de artículos científicos publicados por los mismos autores sin referato. Muchos de esos artículos son eventualmente publicados en revistas convencionales. Pero es interesante que en las mismas revistas se encuentran citas a trabajos de arXive que no fueron publicados ni aceptados por otra revista (sea porque fueron rechazados o porque nunca fueron enviados a publicar). Los físicos se han acostumbrado a leer en arXive y decidir si algo es valioso para su trabajo y merece ser citado sin importar si el trabajo fue aceptado por una revista. Al fin al cabo se supone que fuimos entrenados para tener un espíritu crítico y tener nuestra propia opinión de algo sin ser dominados por la opinión del editor de tal o cual revista de prestigio internacional ¿o me equivoco?
La excusa de siempre: Una excusa ya conocida por todos es la que se ampara en que no se puede leer cada artículo de los candidatos porque hay muchos presentados (a puestos, a promociones o a subsidios). Es más simple contar el número de artículos. Coincido. Pero espero que llegue el día que mi empleador me diga que no quiere que le mande ni uno solo de mis artículos ni mi CV ni nada. El día que me pida gentilmente que en 10 minutos le cuente a la comisión evaluadora que estuve haciendo en los últimos 2 años. Seguramente hoy gastan más tiempo que ese en desatar los nudos de la carpeta que les envío y terminan teniendo mucha menos idea de lo que hice que si se los contara en persona. ¿Será dificil saber si miento? ¿Son tantos los que acostumbran a mentir? Que quede claro que no quiero dejar de publicar, sin publicar, sin compartir lo que aprendo con estas y con futuras generaciones, no me siento un científico. Pero las publicaciones como las conocemos hoy pueden ser mejoradas.
Quizás el inconveniente más grave de tu propuesta es que parece un sistema vulnerable a los abusos, quizas mas que el actual. Uno podría enviarle el articulo a un editor amigo que a su vez lo enviara a referis amigos etc. Es cierto que con el tiempo uno podria eventualmente discriminar estos casos a traves de un control de calidad via citas. Pero esto solo sera posible despues de algunos años de vigencia del sistema, y en ese tiempo un abuso de estas características podría herirlo de muerte, hundiéndolo en un desprestigio inmerecido que contaminaría cualquier contribución que se intente publicar de esta manera.
El otro inconveniente que veo es que, para que el sistema funcione hace falta, de parte de referis especialmente y también del editor, más esfuerzo del que se dedica a esas tareas con el sistema actual (bueno, probablemente también de parte del autor, que debera agregar a sus obligaciones la decisión sobre la publicación). Dado que los tomatazos, pero tambien los laureles, que correspondan por la publicación serán sobre todo para los autores, no parece que haya demasiados incentivos para que los referis hagan tal esfuerzo, al menos hasta que el sistema se imponga y empiece a quedar en evidencia la contribución de un buen referi. Pero sobre todo, y esto es lo más difícil, requiere de un ambiente más tranquilo, con más aire para la reflexión que el que reina actualmente en nuestros laboratorios.
Me explico: mencionas varios motivos por los cuales un investigador quiere publicar su trabajo en una revista científica. Si bien todos son reales, creo que el "reconocimiento" tiene un peso desproporcionadamente alto en la práctica actual. Sobre todo porque no se trata sólo del reconocimiento de un grupo de especialistas, que podrían apreciar el contenido del trabajo, sino del reconocimiento a nivel de "carrera". Esto es, una publicación engrosa el propio CV y tal CV permite luego obtener un ascenso, un nuevo puesto, un subsidio, un premio. Los que evalúan el CV no estan, en general, en condiciones de evaluar el contenido de los trabajos, sino que se guían por indicadores de calidad (la "certificacion de calidad" que mencionas). Y si bien estos indicadores pueden ser más o menos sofisticados (número de citas realeas, índice H, etc), la impresión general es que un aumento del número bruto de publicaciones mejora la posición del candidato. La presión por publicar generada por ésta y otras prácticas habituales predispone mal a todos los actores: al autor, que está presionado para escribir rápido y llegar cuanto antes a una publicación, y al editor y referis, que deben dedicar a revisar el trabajo un tiempo que restan del que podrían usar para escribir sus propios artículos, y que sospecharán, tal vez legítimamente, que el autor no ha hecho su mejor esfuerzo en producir un artículo claro y completo (porque está apurado por escribir el próximo artículo, porque le conviene, si tiene resultados importantes, repartirlos entre varias publicaciones, etc.).
Sin embargo, paradójicamente, esta última vulnerabilidad es la que lo vuelve (para mí) atractivo. Porque un intento de hacer funcionar este sistema será también, casi inevitablemente, un intento para tender hacia un sistema científico un poco distinto del actual, en el cual el "paper" no tenga la importancia desmesurada que tiene en estos tiempos.
Creo que la mayor dificultad que encontraría tu sistema en la práctica sería, precisamente, la falta de un mecanismo objetivo y rápido de evaluación de los trabajos. Esto es ajeno a lo puramente científico, pero el sistema en el que estamos inmersos precisa medirnos, evaluarnos y cotejarnos para determinar nuestra idoneidad para... lo que sea.
Se me ocurre ahora que el problema más importante sería uno de escalas de tiempos. Si pensamos en una escala de tiempo grande, de unos años, tu sistema podría parecer perfecto: atribuiría a los trabajos su valor científico real, al haber tenido tiempo la comunidad de juzgarlos; su valor objetivo, al haber pasado tiempo suficiente de tener citas; eliminaría el amiguismo, puesto que si yo hago editores a mis amigos, puedo publicar mucho en poco tiempo pero, si mi trabajo no lo merece, no recibiré citas y, además, como nos conocemos todos, el prestigio de alguien se verá afectado si siempre es editado por las mismas personas. En una escala de tiempo corta, en cambio, todos estos problemas se acentúan. Es de suponer que la razón se impondría en cada uno de nosotros y que cada cuál actuaría de la forma honesta. Lo que no sé es si el sistema de asignación de proyectos, cargos, etc. podría pasar por un periodo de ajuste de unos años.
A día de hoy creo que hay algunos síntomas de que un cambio como el que propones no es irrealizable. Por ejemplo, los comments que se publican en revistas son críticas abiertas a las que se responde abiertamente. Ignoro cómo queda la relación entre los implicados antes y después del comment, pero da la impresión de que todo transcurre civilizadamente. El arxiv, por supuesto, no sólo es un foro abierto a todos sino que, ya hace mucho, los artículos publicados reciben citas y comments. Creo que esto demuestra que la comunidad estaría dispuesta a adoptar un sistema semejante como único lugar de publicación. A este respecto, me parece muy notable el caso de Grigory Perelman, uno de los últimos 4 "Fields Medalists" que lo fue por su solución a la Conjetura de Poincaré contenida únicamente en tres artículos del arxiv, en ninguna revista.
Sobre el arxiv, o lo que fuere, me pregunto si habría que implantar sistemas de control. Esta cuestión me surge porque en el arxiv actual, por ejemplo, se han retirado artículos al comprobarse que que eran plagios parciales. Y, además, parece que distintos niveles de plagio no son raros en arxiv. Si tales sistemas de control llegaran a ser necesarios habría que ser muy cuidadoso sobre quiénes los ostentan, por el tema de los individuos privilegiados.
Los afortunados que tengan acceso a la prestigiosa Nature pueden consultar los siguientes artículos sobre el plagio en arxiv
Nature 449, 658 (11 October 2007)
Plagiarism? No, we're just borrowing better English
Nature 449, 8 (6 September 2007)
Turkish physicists face accusations of plagiarism
Nature 452, 29 (6 March 2008)
Duplication: most cases on database are innocent
Roberto Arévalo
Por Paula Lenguita
Las críticas al prevaleciente sistema de publicaciones científicas propuestas por Luis Pugnaloni ofrecen una claridad sociológica respecto a la dinámica política de la actividad científica, en la fase de divulgación. Momento que está sustancialmente asociado al resto de las etapas en la práctica profesional, búsqueda de recursos económicos y simbólicos para llevar adelante la investigación. Es revelador el desarrollo corrientemente operado para la publicación de resultados científicos; en particular, advertir cuál es funcionamiento al que todos sometemos nuestro trabajo científico y las consecuentes restricciones que se operan sobre la acumulación social de ese conocimiento no publicado. Llama la atención el grado de desinterés que existe en nuestra comunidad profesional sobre “la cocina” de la socialización del conocimiento, hecho que pone en evidencia también la “sinrazón” de algunos comportamientos científicos.
Como se dice en la nota mencionada, existen fuertes restricciones para divulgar el conjunto de procedimientos y resultados que se realizan desde la ciencia. La falta de debate sobre ese hacer del que poco se habla, nos condena a una “ignorancia” sobre la operatoria de la producción intelectual, que de evaluarse concienzudamente mostrará cuáles son los déficit en que estamos incurriendo, concientes o inconcientemente. Una tarea tan prestigiosa como la nuestra no puede quedar a la deriva de las políticas comerciales de ciertas editoriales, que por su dinámica se desentienden del esfuerzo de los productores y los evaluadores de las conclusiones académicas. Lo que es de público conocimiento sobre la producción científica, en la práctica, es una parte minoritaria de lo que realmente se produce y, más aún, es el segmento que pudo ser “aceptado” por circuitos editoriales que tienen una razón mercantil, por ende un fin restrictivo más que democrático. Para que el hombre común pueda considerar como valor nuestra práctica profesional hace falta poner en evidencia y debatir sobre los defectos que conlleva el actual sistema de divulgación científica.
Los límites políticos de nuestra producción, socialmente hablando, están en manos de una “autoridad” editorial que vuelve invisibles los mecanismo de valides, cuando vuelve anónimas las funciones de juicio. Ese anonimato se enarbola como parámetro de resolución de conflictos potenciales entre colegas pero, categóricamente sabemos que, esas discrepancias no pueden primar a la hora de configurar una arquitectura del conocimiento científico. El sentido común cuestiona la actual situación en donde empresas particulares determinan cuáles son los aportes científicos válidos, despropósito que impone una reflexión sincera sobre sus propios desaciertos y una democratización profunda de nuestra producción.
La propuesta alternativa aportada por Luis Pugnaloni incorpora estas críticas y así resuelve varios inconvenientes: en la divulgación intervienen activamente los productores de investigación, en una dinámica de intercambios entre los que son autores del trabajo, sus comentaristas con firma de autor y los lectores que pueden reconocer los idas y vueltas que proyecta un resultado científico. No sólo esta propuesta es democrática en el sentido de la plena participación de todos los sujetos involucrados en la práctica científica sino que es transparente del accionar, a veces lineal, pero generalmente sinuoso que supone hacer ciencia hoy. En ese sentido es consecuente con una política de “puertas abiertas” que algunas instituciones científicas vienen poniendo en marcha: sin anonimatos ni ocultamientos de las prácticas de investigación. Asumir la responsabilidad de la crítica al trabajo de un colega y evidenciar los intercambios y debates que significan la acumulación científica son las tareas pendientes en otras muchas instituciones prestigiosas.
El ocultamiento de procedimientos y actitudes es fuertemente cuestionado por la ética científica, por ende no debemos caer en esa falta, cuando tenemos instrumentos para combatirla. Internet ha llegado para, entre otras cosas, poner a disposición recursos de comunicación sólidos y de calidad suficiente que son aprovechables por el prestigio científico acumulado. Internet es una vidriera mundial y socialmente accesible para validar lo que hacemos; tan sólo resta ponernos de acuerdos sobre sus reglas de funcionamiento, sin necesidad de privatizar una tarea editorial que nos hace perder autonomía. Por ende, no existen argumentos a la vista que justifiquen los actuales “controles” sobre el acceso público al conocimiento científico. Estamos frente a una oportunidad histórica para mejorar nuestra calidad y prestigio profesional por la vía de democratizar y masificar el conocimiento que venimos aportando a la sociedad.
Por Angel Garcimartín
Lo que dices me parece muy interesante. De hecho a la gente joven ya le da igual la revista donde se publique: buscan por internet, sobre todo en ArXiv. Y al final, lo que acaba contando son las veces que te citen, da igual la revista.
El punto que veo más difícil es el de revelar la identidad de los referees. Por supuesto que todos deberíamos admitir que nos criticaran, pero hay que ser realistas. Cuando alguien te critica, en general, se indispone contigo.
Eso es así. Imagínate un postdoc que está buscando trabajo y que sabe que su nombre va a salir a la luz. O un profesor cualquiera: todos debemos favores y nos deben, y una crítica puedes tener que pagarla luego. Yo creo que el que los referees sean anónimos tiene muchas ventajas en cuanto a libertad de expresión. Yo puedo decir lo que me dé la gana, pero la cuestión no es ésa; la cuestión es: si digo lo que me da la gana, ¿cuánto me va a costar?